César Izturis: repetir el primer lugar no basta

  • 17/10/2026
  • Redacción Meridiano

LVBP 2026-2027

Cardenales terminó primero la ronda regular con 30-26 y la gerencia ratificó a Izturis. El club respondió al subcampeonato reforzando el pitcheo, no cambiando el mando.

César Izturis dirigió a Cardenales de Lara en la temporada 2025-26, su primera campaña como mánager en la LVBP, y terminó en el primer lugar de la tabla con marca de 30-26. La gerencia lo ratificó para esta zafra tras valorar el desempeño del equipo bajo su conducción. Esa continuidad, en un circuito que cambia de técnico con facilidad, dice bastante sobre cómo lee el club lo ocurrido.

Lo que consiguió y lo que faltó

Un 30-26 y el primer puesto de la ronda regular describen a un equipo regular, que ganó lo suficiente para asegurar la ventaja de jugar en casa. Lo que no describen es el desenlace: Cardenales estuvo cerca de alcanzar una final y no llegó.

La diferencia entre terminar primero y ganar en enero es la que ha marcado el debate interno del club.

El formato no ayuda a olvidarlo. Con una Serie del Comodín para el quinto y el sexto y un Round Robin de cinco equipos, la ronda regular decide el orden pero no el campeón: un equipo puede dominar 56 juegos y quedarse fuera en una serie corta. La gerencia no concluyó que el problema fuera el mánager; concluyó que era el pitcheo, y actuó en consecuencia.

La respuesta del club

El diagnóstico tiene una cifra: 5.20 de efectividad colectiva la temporada anterior, la tercera peor de la liga. Sobre esa base, Lara contrató a Jorge Córdova como coach de pitcheo en lugar de Giovanni Carrara y sumó a Rolando Valles para la estrategia del bullpen, dos técnicos que venían del cuerpo técnico del Clásico Mundial de Béisbol.

El resto del staff mantiene la base: Nelson Prada en la banca, Richard Paz en tercera base, Tomás Pérez y Robert Pérez en funciones de apoyo. El gerente deportivo, José Yépez, explicó que los movimientos respondían a un análisis profundo de la temporada anterior y a la intención de reforzar áreas clave.

El mercado, sin estridencias

La temporada muerta de Cardenales fue de movimientos selectivos. En febrero llegó Jesús Valles desde Caribes por un jugador a nombrar; en mayo se contrató como agentes libres a Edwin Escobar y Adrián Almeida; en junio se envió a Robert Pérez Jr. a Caribes para completar el cambio anterior; y en agosto llegaron Carlos Pérez y un turno de draft desde Anzoátegui a cambio de César Izturis Jr.

Ninguna de esas operaciones cambió el eje del equipo.

Tampoco hubo urgencia. Cardenales debutará el miércoles 14 en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, ante Bravos de Margarita, y la pretemporada la dirigió en sus primeros días Selwyn Langaigne mientras Izturis completaba su incorporación. La apuesta fue mantener el núcleo y reforzar el montículo, que es exactamente lo que la temporada anterior había señalado como debilidad.

El mando en la sombra

Izturis no es un mánager de discurso. Su temporada pasada se recuerda por la regularidad del equipo y no por una declaración, y su ratificación se presentó como una decisión técnica y no como un respaldo personal.

Ese perfil encaja con un club que ha construido su hegemonía de la última década sobre procesos. También implica un riesgo: cuando las cosas van mal, un mánager discreto tiene menos margen para defender su trabajo en público.

El material que tendrá a mano tampoco es nuevo. Los brazos que sostendrán la rotación son, en buena medida, los mismos que la temporada pasada no alcanzaron: Adrián Almeida, Máximo Castillo y Robert Colina, con rendimientos irregulares. La diferencia tendrá que estar en el trabajo de Córdova.

Lo que se medirá

El primer indicador será la efectividad del cuerpo de lanzadores, que es la razón por la que se cambiaron dos técnicos. El segundo, la capacidad de Cardenales de sostener el primer lugar sin depender de una racha.

La ronda regular de 56 juegos admite correcciones; la Serie del Comodín, no. Un equipo que terminó primero y no llegó a la final sabe que el siguiente paso no es clasificar: es ganar la serie que decide.

Con lo que consta, el balance es este: la continuidad de Izturis es coherente con el diagnóstico del club y con su forma de trabajar. Lo que la temporada dirá es si el primer lugar del año pasado era el comienzo de algo o el mejor resultado posible de este equipo.

Si el equipo repite la regularidad y vuelve a caer en la serie decisiva, la pregunta dejará de ser sobre el mánager y pasará a ser sobre el modelo.