La LVBP tomó en septiembre dos decisiones que conviene leer juntas. La primera fue logística: el estadio de Macuto quedó fuera de la temporada 2026-27 por los daños de los terremotos del 24 de junio. La segunda fue simbólica: cada día 24 del campeonato se guardará un minuto de silencio en todos los estadios. Ambas las anunció el gerente general de la liga, Amador Montes Bolet, y las dos responden al mismo hecho, aunque de maneras muy distintas.
La decisión que no admitía espera
Montes Bolet explicó el motivo con dos razones encadenadas: «Por respeto en primer lugar y que también allí las condiciones no están aptas en este momento». La primera pesa más que la segunda, y conviene no confundirlas. Una cosa es que el estadio no reúna condiciones; otra, que la liga decida que usarlo sería una falta de respeto a las víctimas.
Macuto está entre las zonas de La Guaira más castigadas por los sismos, junto con Catia La Mar, Caraballeda y Maiquetía, donde se registraron daños de consideración.
La escala del problema ayuda a entender la decisión. No se trata de un estadio con una grieta: es una de las cuatro zonas de La Guaira con daños considerables, y el recinto había sido sede de la Serie del Caribe de 2023 y de la Serie de las Américas de febrero de 2026. Perderlo no afecta solo a un club; afecta a la carta de presentación internacional de la liga. La liga resolvió el problema deportivo en el mismo movimiento: los Tiburones jugarán en el estadio de la Ciudad Universitaria, según confirmó su presidente ejecutivo, Roberto Mirabal.
El homenaje como programa
La segunda decisión tiene otra naturaleza. Un minuto de silencio cada día 24 es un gesto que se repite, y la repetición es lo que lo convierte en política: no se trata de un acto inaugural que se olvida, sino de una interrupción mensual del espectáculo.
El presidente de la liga, Giuseppe Palmisano, amplió el marco al presentar la temporada: expresó la solidaridad del circuito y de los ocho equipos con el país, rindió homenaje a rescatistas y voluntarios, y anunció que algunos participarán en los actos inaugurales. «El beisbol en Venezuela nunca ha sido solo un deporte —dijo—, es el punto de encuentro donde nos reconocemos, donde nos abrazamos y donde encontramos la fuerza para levantarnos».
La formulación es la habitual en estos casos y no por eso es falsa. Un campeonato de dos meses y medio que se detiene cuatro veces para recordar a los muertos dice algo sobre el país que lo organiza.
La mecánica también importa. El silencio se guarda los días 24 de octubre, 24 de noviembre, 24 de diciembre y 24 de enero, cuatro fechas que caen dentro del calendario competitivo. No es un acto de apertura que se agota en una tarde: es una interrupción que se repite y que obliga a recordar en medio de la temporada.
Lo que el gesto no resuelve
El homenaje no es una política de reconstrucción. Las fuentes consultadas no detallan si los clubes afectados recibirán apoyo material, ni qué ocurrirá con el estadio de Macuto más allá de esta temporada. La decisión de no usarlo es temporal por definición: se refiere a la campaña 2026-27.
Ahí está el límite del simbolismo. Un minuto de silencio cuesta poco y se cumple con precisión; reconstruir un estadio cuesta mucho y no depende de la liga. El homenaje es necesario y, a la vez, insuficiente, y las dos cosas pueden ser ciertas sin contradicción.
El equipo que carga con el gesto
Los Tiburones son el club que sostiene la parte incómoda. Pierden su sede habitual, juegan donde pueden y, además, se les pide que sean un motivo de aliento. Mirabal lo asumió en esos términos: el equipo, dijo, está comprometido con ser un motivo de aliento para una afición que sufrió.
No es una carga menor. Un plantel que compite sin su casa arrastra una desventaja logística durante toda la temporada, y el discurso institucional no la compensa.
Lo que se medirá
El homenaje se medirá por su cumplimiento: cuatro fechas —octubre, noviembre, diciembre y enero— en las que la liga debe detenerse. La decisión sobre Macuto se medirá al final del campeonato, cuando haya que decidir si el estadio vuelve o no.
Con lo que consta, el balance es este: la liga reaccionó con rapidez en lo que dependía de ella y con solemnidad en lo que no cuesta. Lo primero resolvió un problema; lo segundo lo nombró. Falta la parte que no se ha anunciado.
