El mapa de los mánagers: cuatro apuestas nuevas y tres continuidades

  • 09/10/2026
  • Redacción Meridiano

LVBP 2026-2027

Cuatro equipos cambian de mánager y tres apuestan por seguir con el mismo. Dos de los que llegan vienen de sistemas de desarrollo de Grandes Ligas, no del circuito local.

La temporada 2026-27 arranca con cuatro banquillos nuevos y tres continuidades entre los ocho equipos. La cifra importa menos que el patrón: dos de los mánagers que llegan proceden de sistemas de desarrollo de Grandes Ligas, uno de la liga invernal dominicana y otro del propio circuito; los tres que siguen tienen en común haber obtenido resultados con el mismo grupo. La discusión, por tanto, ya no es de nombres.

Dos que vienen de un sistema

Miguel Pérez, venezolano de 42 años, pasó 19 temporadas en la organización de los Piratas de Pittsburgh y llega a Tigres de Aragua después de dos campañas consecutivas como coach de bullpen en las Grandes Ligas. Dirigió a Indianápolis, la filial Triple A, entre 2022 y 2024, con 77-70 de balance y un tramo de 44-30 en la segunda mitad de 2024; alcanzó su victoria 400 como mánager el 11 de septiembre de 2024. Antes había dirigido en Bristol, en Greensboro —79-59 en 2019— y en Altoona.

Guillermo Quiroz, zuliano de 44 años, jugó 10 temporadas en las Grandes Ligas y construyó su carrera técnica en el sistema de los Medias Blancas de Chicago desde 2018. Dirigió al Winston-Salem Dash, se coronó campeón de Doble A en 2025 y acumula más de 300 victorias en Ligas Menores. En Águilas del Zulia afronta su primera experiencia como mánager en la LVBP.

Los dos comparten un rasgo que conviene subrayar: llegan con método acreditado fuera del circuito, no con un historial de resultados en Venezuela. Es una apuesta distinta de la habitual, y también un riesgo distinto: el torneo local no concede el tiempo que un sistema de desarrollo necesita.

Dos que vienen de otra liga invernal

Fernando Tatis llega a Tiburones con un currículo construido en la Liga Dominicana: campeón con las Estrellas Orientales en la 2018-19, un título que puso fin a 51 años de sequía; cuatro finales en seis años; dos reconocimientos como Mánager del Año. Al anunciarse su fichaje dirigía a los Algodoneros de Unión Laguna. Su misión es devolver al equipo a la postemporada después de dos años fuera.

Lipso Nava regresa a Leones del Caracas, donde fue coach de banca en el título número 21 de la franquicia, en la 2022-23. Tiene 57 años, dos premios Chico Carrasquel al Mánager del Año y 19 temporadas en las granjas de los Gigantes de San Francisco; en sus dos últimas campañas con Águilas del Zulia dejó un balance de 59-53.

Los dos conocen el béisbol de invierno. La diferencia está en el torneo: la liga venezolana comprime en 56 juegos lo que otras ligas reparten con más margen.

Tres que siguen

Yadier Molina continúa en Magallanes, y no es una decisión menor: asumió el equipo con récord de 8-15, lo llevó al campeonato de la edición 80 y la directiva lo ratificó por dos temporadas con opción a una tercera. Es la continuidad de un método que ya funcionó en las peores condiciones posibles.

Asdrúbal Cabrera sigue en Caribes después de llevar al equipo a la final. Fue ratificado meses atrás por dos temporadas y afronta su segunda campaña como dirigente con un cuerpo técnico casi sin cambios: Jackson Melián en la banca, Jesús Hernández en el pitcheo, René Reyes en el bateo, Williams Oropeza, David Davalillo, Jean Toledo, Frank Díaz y Jesús Martínez completan el grupo.

César Izturis se mantiene al frente de Cardenales de Lara, con incorporaciones en áreas concretas: Jorge Córdova como coach de pitcheo, Rolando Valles en el bullpen y Richard Paz en la tercera base. La continuidad del mánager convive aquí con un cambio de especialistas.

El octavo

Henry Blanco fue confirmado en Bravos de Margarita desde abril. Las fuentes consultadas para este análisis no detallan su proyecto ni los criterios de su continuidad, de modo que su caso queda fuera de la comparación.

Lo que se mide

Los ocho serán juzgados por lo mismo. La ronda regular de 56 juegos admite correcciones; la Serie del Comodín, no. Un mánager de sistema y uno de liga invernal llegan al mismo examen con herramientas distintas, y el calendario no distingue orígenes.

Con lo que consta, el balance es este: la LVBP ha diversificado el perfil de sus banquillos, y lo ha hecho en la misma temporada en que sube el cupo de importados y estrena controles. Ha cambiado los nombres, los métodos y las reglas al mismo tiempo. Eso puede leerse como ambición o como exceso de movimiento; en cualquier caso, conviene mirar el resultado de cada apuesta por separado.