Tiburones: sin Macuto, la exigencia es la misma

  • 08/10/2026
  • Redacción Meridiano

LVBP 2026-2027

Los Tiburones no jugarán en Macuto por los daños de los terremotos, pero el estadio solo acogió ocho partidos como local en dos temporadas. El problema del equipo sigue siendo otro.

Los Tiburones de La Guaira no jugarán en Macuto durante la temporada 2026-27. Lo confirmó el gerente general de la LVBP, Amador Montes Bolet, el 11 de septiembre: los terremotos del 24 de junio dejaron el recinto sin condiciones y la liga quiso, además, guardar respeto a las víctimas. El club disputará sus partidos en el estadio de la Ciudad Universitaria, según su presidente ejecutivo, Roberto Mirabal. La noticia tiene peso simbólico —Macuto fue sede de la Serie del Caribe de 2023 y de la Serie de las Américas de febrero de 2026—, pero el coste deportivo es menor de lo que sugiere el titular: en las dos temporadas anteriores ese estadio acogió ocho partidos de los Tiburones como locales.

Lo que se pierde y lo que no

Montes Bolet explicó la decisión con dos razones: «Por respeto en primer lugar y que también allí las condiciones no están aptas en este momento». La primera pesa más que la segunda. Macuto está entre las zonas de La Guaira más castigadas por los sismos, junto con Catia La Mar, Caraballeda y Maiquetía, y la liga anunció un homenaje permanente: un minuto de silencio los días 24 de cada mes.

El coste logístico, en cambio, admite matices. Ocho partidos como local en dos temporadas describen un estadio que se usaba poco: la mayor parte del calendario ya se jugaba lejos de allí. La mudanza obliga a reorganizar rutinas, traslados y taquilla, pero no destruye una ventaja competitiva que el equipo apenas explotaba.

Mirabal lo planteó como una cuestión de actitud: «El estadio de la Ciudad Universitaria espera por ustedes con un equipo resiliente y duro que se ha preparado con mucha disciplina y amor, sobre todo en este año».

El problema que no cambia

El dato que sí pesa es otro. Los Tiburones llevaban dos temporadas fuera de la postemporada cuando la directiva contrató a Fernando Tatis. El mánager llega con un currículo construido en la Liga Dominicana: campeón con las Estrellas Orientales en la 2018-19, un título que puso fin a 51 años de sequía; cuatro finales en seis años; dos reconocimientos como Mánager del Año. Al anunciarse su fichaje dirigía a los Algodoneros de Unión Laguna, en la Liga Mexicana.

La misión está enunciada sin ambigüedad: devolver al equipo a enero. Y ese objetivo no depende del estadio, sino de una plantilla que el año pasado no alcanzó.

Ocho plazas y un solo bate

La importación confirma la prioridad. El club anunció un grupo encabezado por Jurickson Profar e integrado por ocho lanzadores. El único bate es Profar, de 33 años, curazoleño, utility, con 12 temporadas en las Grandes Ligas repartidas entre Rangers, Atléticos, Padres, Rockies y Bravos. Jugó el Clásico Mundial de 2026 con Países Bajos, pero no vio acción en 2026 tras perder la apelación de su suspensión por dopaje en la MLB.

Los ocho brazos son Alex Carrillo, Evan Gates, Luis Patiño, Jhon Romero, Ramón Santos, Stiven Cruz, Don Smith e Ian Churchill. Carrillo acumula seis años en las Grandes Ligas y Patiño cuatro; Churchill estará desde el primer día y Stiven Cruz repite por segundo año. La mayoría tiene recorrido en Ligas Menores y en la liga mexicana, con perfil de relevista. La cuota de foráneos es de ocho por equipo, así que los nueve nombres anunciados no caben a la vez en la plantilla activa.

Mirabal lo resumió así: la importación se estructuró «en la profundidad del bullpen». Con una sola pieza ofensiva foránea, la producción dependerá de los bateadores criollos, y el margen de error se estrecha si Profar no está disponible desde el arranque.

La plantilla que espera refuerzos

El club mantiene abierta la puerta a los grandeligas. Mirabal mencionó a Ronald Acuña Jr., Máximo Acosta, Jorge Barrosa y Jadher Areinamo como jugadores con compromisos en las Grandes Ligas que han manifestado su deseo de jugar, y aseguró que toda la plantilla está enfocada en el título. El cuerpo técnico, con Francisco Rodríguez, Alex Cabrera y «Cafecito» Martínez, tiene nombres que la afición reconoce.

Esa dependencia de llegadas ajenas al calendario local es la misma de los últimos años, y explica por qué el equipo ha oscilado entre la pelea y la ausencia.

Lo que se medirá

La sede no explica la clasificación. Lo que la explicará será el rendimiento del bullpen que la gerencia ha reforzado, la disponibilidad real de Profar y la capacidad de Tatis para trasladar su método a un torneo de 56 juegos con un plantel que no controla del todo.

Con lo que consta, el balance es este: la mudanza es un problema real, con un coste humano que el club ha reconocido; el coste deportivo, en cambio, es menor de lo que sugiere la noticia. Tiburones no pierde una ventaja: pierde una costumbre. La temporada se decidirá, como las anteriores, en otra parte.