PUNTOS CLAVE • LECTURA RÁPIDA
- Cuba consigue su primer triunfo en la Serie de las Américas 2026 con un nocaut 10–0 sobre el Club DAOM de Argentina en ocho innings.
- Randy Cueto firma una joya: 8.0 entradas, un solo hit permitido, seis ponches y dominio absoluto, rozando el juego perfecto.
- La ofensiva tarda en despertar, pero cuando lo hace lo hace a lo grande: jonrones de Roel Santos, Harold Vázquez y Yasiel González.
- El juego se mantiene 0–0 hasta el quinto episodio, cuando un boleto y el jonrón de Santos cambian el libreto.
- Un racimo de seis carreras en el séptimo inning rompe definitivamente el encuentro y deja sin respuesta al bullpen argentino.
- Cuba iguala su récord en 1–2 y se mete en el grupo medio de la tabla; Argentina también queda 1–2 y reduce su margen de error.
- El resultado aprieta el cuadro que persigue a Panamá, Venezuela y Colombia en la lucha por los cupos a la ronda final.
Con una joya de Randy Cueto y un ataque de jonrones que llegó a tiempo, Cuba pasó de la angustia al nocaut 10–0 ante Argentina y se reengancha en la pelea por las semifinales.
Cuba se sacude con un nocaut: Randy Cueto roza la perfección ante Argentina
CONTENIDO:
El Estadio Monumental Simón Bolívar amaneció hablando de un nombre: Randy Cueto. En una Serie de las Américas que se le había atragantado a Cuba con dos derrotas al hilo, el derecho convirtió una noche cualquiera en una presentación para enmarcar, guiando el primer triunfo antillano, un categórico 10–0 por nocaut sobre el Club DAOM de Argentina en ocho episodios.
No fue una paliza desde el primer pitazo. Durante cuatro capítulos, el juego fue un duelo cerrado, sin carreras, donde el margen de error parecía mínimo para ambos lados. Pero una vez que la ofensiva cubana encontró el swing, el encuentro cambió de tono: jonrones, rally grande y un pitcheo abridor que jamás soltó el control terminaron por asfixiar al conjunto argentino y, de paso, reacomodar la pelea en la tabla de posiciones.
En un torneo corto, este tipo de triunfo vale por dos: limpia la foja, levanta el ánimo y manda un mensaje claro al resto del bracket. Cuba, de golpe, dejó de verse como un equipo contra la pared y se empezó a leer como un rival incómodo en la carrera por las semifinales.
El triunfo que cambia el ánimo de una delegación
Cuba llegó a este compromiso con presión acumulada. Dos derrotas tempranas habían encendido las alarmas y la sensación era que una caída más podía dejar el margen de reacción en casi cero. Del otro lado, Argentina veía el duelo como una oportunidad dorada de dar un golpe y acomodarse en la mitad alta.
Por eso los primeros cuatro innings tuvieron tensión de juego de eliminación. Ni Cuba ni Argentina concedían terreno, y Carlos Parra, abridor argentino, aguantaba el tipo pese a recibir varios imparables. La pizarra en blanco mantenía el juego abierto y la duda flotando alrededor de la ofensiva cubana, que venía fría en el torneo.
Todo cambió en el quinto. Un boleto a Luis V. Mateo y el turno siguiente para Roel Santos funcionaron como bisagra emocional: el jardinero encontró un pitcheo en la zona y lo desapareció para poner el 2–0. En ese swing, Cuba se recordó a sí misma que todavía tiene poder de sobra.
Cueto y una joya que coqueteó con la historia
Mientras el line up terminaba de despertarse, Randy Cueto se encargaba de amarrar el juego casi en solitario. El derecho completó 8.0 entradas con apenas un hit permitido, sin boletos y con seis ponches, enfrentando al mínimo de 24 bateadores gracias a que el único imparable argentino no pasó de ser una anécdota entre outs consecutivos.
Su dominio se explica en tres claves: ataque constante a la zona, conteos siempre favorables y una lectura precisa del tipo de rival que tenía enfrente. Cueto no buscó ponchar a todos; buscó sacar outs rápidos, obligar a contactos débiles y regresar una y otra vez a sus compañeros al bate.
Un resumen de su labor luce así:
| Lanzador | IP | H | BB | K | Lanzamientos (strikes) |
|---|---|---|---|---|---|
| Randy Cueto | 8.0 | 1 | 0 | 6 | 76 (52 en strike) |
Quedarse a un solo hit del juego perfecto en un torneo de clubes y selecciones es mucho más que una buena salida: es una declaración de forma. Si Cuba necesitaba un as para agarrarse en el resto de la ronda, Cueto levantó la mano.
Los batazos largos que abrieron la compuerta
Si algo distingue a los equipos caribeños es que, aun cuando la ofensiva tarda en llegar, cuando entra en calor lo hace con estruendo. Cuba lo recordó en la segunda mitad del juego.
En el quinto inning, el jonrón de Roel Santos quebró el cero y sacó del juego a Parra. En el sexto, ante el relevista Lucas Ramón, apareció Harold Vázquez con un cuadrangular solitario que estiró la ventaja a 3–0 y empezó a desnudar las costuras del bullpen argentino.
El golpe definitivo llegó en el séptimo episodio: un racimo de seis carreras, con varios corredores en circulación y un mazazo final de Yasiel González, quien descargó un jonrón de tres carreras que puso el juego en modo nocaut. González terminó con una jornada redonda, de 4-2, una anotada y tres impulsadas, confirmándose como un bate peligroso en la parte media del line up.
Para cerrar el libreto, en el octavo inning cayó la décima carrera, la que puso en marcha formalmente la regla del nocaut y mandó a ambos equipos a darse la mano antes del noveno.
Argentina: buen arranque, bullpen desbordado
Del lado argentino, el libreto fue de resistencia al principio y frustración al final. Carlos Parra hizo el trabajo de mantener el juego parejo durante cuatro entradas, pero su línea quedó marcada por los siete hits recibidos y el cuadrangular de Santos que le terminó pasando factura.
El relevo, encabezado por Lucas Ramón y seguido por Federico Robles, no pudo contener la reacción antillana. Entre ambos aceptaron jonrones, boletos y una cascada de conexiones que terminaron en ese rally de seis anotaciones del séptimo capítulo.
La ofensiva de DAOM, por su parte, jamás encontró respuesta ante Cueto. Más allá del sencillo de Julián Pedrouzo, la alineación lució atada, con turnos cortos y sin la capacidad de mover al abridor de su zona de confort. Para un equipo que buscaba consolidarse en mitad de tabla, la imagen final fue de quedarse sin herramientas ante un rival en modo urgencia.
La tabla se aprieta: cómo queda el panorama
Más allá del boxscore, el impacto del 10–0 se ve en la tabla. Cuba ahora iguala su récord en 1–2, misma foja que Argentina, y ambos pasan a formar parte de ese grupo medio que todavía sueña con las semifinales, pero ya no tiene demasiado margen para equivocarse.
Por delante siguen mandando los pesos pesados del torneo: Panamá como líder sólido, Venezuela firme y Colombia asomándose como perseguidor. Detrás de ellos, el triunfo cubano aprieta el bracket, porque obliga a que cada duelo directo entre equipos de récord negativo se convierta prácticamente en un juego de vida o muerte.
Para Cuba, esta victoria no solo corta la racha negativa, sino que redefine el tono del resto de la fase: con Cueto en modo as y la artillería despertando, el conjunto antillano deja claro que aún puede colarse en la ronda final. Para Argentina, en cambio, la derrota es una advertencia: a partir de ahora, casi todo lo que queda es obligatorio ganarlo.
RESUMEN DEL ARTÍCULO:
Cuba consiguió su primer triunfo en la Serie de las Américas 2026 al noquear 10–0 al Club DAOM de Argentina en ocho innings, respaldada por una actuación casi perfecta de Randy Cueto, quien lanzó 8.0 entradas de un hit y seis ponches, rozando el juego perfecto. La ofensiva tardó en despertar, pero lo hizo con contundencia gracias a jonrones de Roel Santos, Harold Vázquez y Yasiel González, pieza central de un racimo de seis carreras en el séptimo inning que rompió definitivamente el juego.
El resultado no solo le limpia la cara a una selección cubana que arrancó 0–2, sino que la lleva a marca de 1–2, igualando a Argentina y metiéndose en el grupo medio de la tabla, detrás de Panamá, Venezuela y Colombia. El nocaut reacomoda el panorama de clasificación: Cuba vuelve a verse con vida rumbo a las semifinales, mientras Argentina reduce al mínimo su margen de error en lo que queda de ronda.