1. Tiburones le voltea la noche a Leones y se aferra a la pelea (TIB 9–7 CAR)
En el Monumental Simón Bolívar, Tiburones y Leones protagonizaron el juego más “pesado” de la jornada: 22 carreras producidas entre ambos, cuatro jonrones y un vaivén constante en la pizarra.
La Guaira pegó primero con el bate de siempre: Jadher Areinamo, que en el primer inning volvió a demostrar por qué es el rostro ofensivo del torneo. Su jonrón de dos carreras abrió un 3-0 temprano que parecía darle control a los escualos. Caracas respondió como local grande: empató 3-3 en el tercero y en el cuarto episodio un cuadrangular de Wilfredo Tovar volteó la historia 5-3 a favor de los melenudos.
Allí cambió el libreto. El lineup guaireño no se desinfló pese al golpe anímico y, a partir del quinto, empezó a castigar a un bullpen capitalino que no encontró el ajuste. Daniel Montaño conectó su sexto bambinazo del año en un rally que igualó y volteó la pizarra; en cuestión de innings, Tiburones pasó de estar contra las cuerdas a colocarse 8-5 arriba, apoyado en una ofensiva de 15 hits.
Leones volvió a acercarse 8-7, pero en el noveno apareció la experiencia de Yangervis Solarte, que logró su primer jonrón de la campaña para poner cifras definitivas (9-7) y quitarle aire al intento de reacción caraquista.
Desde el montículo, Emerson Martínez (3–1) asumió el rol de héroe silencioso: relevó en el momento más caliente y se quedó con la victoria, mientras Arnaldo Hernández firmó su tercer salvado consecutivo, consolidándose como el cerrador de confianza de Edgardo Alfonzo.
En el plano de la tabla, el resultado deja mensajes claros:
- Tiburones cierra la semana con 4–2, mejora a 14–17 y, aunque sigue en zona media-baja, recorta distancia con los puestos de clasificación.
- Leones cae a 14–15, perdiendo un juego directo ante un rival que lucha por ese mismo pelotón del cuarto al sexto lugar.
Y Areinamo, con .359 de promedio, 12 HR y 38 CI, sigue usando cada noche como vitrina antes de su salida pautada para el 30 de noviembre.
2. Águilas barren a Bravos y se afianzan en la cima (ÁG 6–3 BRA)
En Guatamare, la historia fue distinta: menos caos, más control. Águilas del Zulia aplicó una receta que se ha vuelto habitual en esta temporada: madrugar al abridor rival y luego administrar la ventaja con un pitcheo estable.
Ante el zurdo Félix Doubront, los rapaces armaron un rally de tres carreras en el primer inning: elevado de sacrificio de José Pirela, sencillo impulsor de Angelo Castellano y triple de Eduardo Torrealba. A partir de ahí, el partido se jugó en el ritmo que más le conviene a Zulia: arriba en la pizarra y con libertad para que su lineup ataque sin presión.
Torrealba terminaría con dos triples y múltiples remolques, mientras Castellano ligó de 4-3 con extrabases, confirmando la tendencia de la semana: no todo pasa por Pirela y los bates “históricos”; hay apoyo real desde los nombres que llegaron en cambios recientes.
En la lomita, José Dávila (2–1) firmó una de esas aperturas que no son espectaculares en el boxscore, pero sí profundamente útiles: 5.2 innings de una sola carrera limpia, manteniendo siempre a Bravos cuesta arriba. El bullpen zuliano permitió algunas amenazas insulares, pero sin dejar que el juego se desbordara.
Con este 6–3, Águilas:
- Llega a 18 victorias y se consolida como líder solitario de la 2025-26.
- Completa barrida de fin de semana ante un rival directo.
Para Bravos, la lectura es más amarga: la serie en casa frente al puntero terminó siendo una llamada de atención. Su pitcheo abridor quedó expuesto y, aunque el lineup sigue produciendo a rachas, la defensa y la inconsistencia desde la loma están costando juegos clave en la zona media de la tabla.
3. Acuña sale del banco y Cardenales termina de hundir a Caribes (CARL 5–4 CARI)
En Barquisimeto, Cardenales de Lara ratificó que su “semana de resurrección” va en serio. No solo le ganó la serie a Caribes de Anzoátegui: la barrió, y el último triunfo tuvo un guion perfecto para un equipo que necesitaba un golpe anímico.
Caribes dominaba el juego 3–1, apoyado en el poder de Balbino Fuenmayor y un elevado de sacrificio de Hernán Pérez. Pero la ventaja indígena empezó a diluirse en el sexto, cuando un doble de Yonny Hernández y un wild pitch abrieron la puerta al empate 3–3.
El momento clave llegó en el séptimo episodio: Luisangel Acuña, que venía de perderse juegos tras un pelotazo, salió como bateador emergente y cambió el partido de un solo swing. Su triple de dos carreras volteó el marcador 5–3 y encendió al Antonio Herrera Gutiérrez. Para un jugador que había estado en duda físicamente, fue casi una declaración: sigue siendo uno de los pilares del proyecto cardenal.
Desde el pitcheo, Max Castillo dio seis entradas de combate (con dos jonrones permitidos), y el relevo encabezado por Edgar Navarro (3–1) y rematado por Christian Cosby (1er salvado) sostuvo la diferencia pese al último intento de reacción oriental en el noveno (5–4 final).
El resultado deja a Cardenales en 16–16, empatando con Bravos en el cuarto lugar, y a Caribes tocado tras una barrida que lo baja un escalón en la pelea con Tigres y Águilas por la parte alta. Para Lara, más allá del récord, la señal es clara: el equipo ya no solo gana por batazos largos; también sabe remontar con dobles, toques, corrido agresivo y un bullpen que empieza a mostrarse confiable en juegos cerrados.
4. Tigres pasan la aplanadora sobre Magallanes (TIG 14–5 MAG)
La jornada cerró en Valencia con una paliza que terminó de encender todas las alarmas en Navegantes del Magallanes. Tigres de Aragua se impuso 14–5 en el José Bernardo Pérez en un juego donde la combinación de ofensiva aragüeña y errores navieros dejó al descubierto la brecha actual entre ambos proyectos.
El lineup de Ozzie Guillén fue implacable:
- Alberth Martínez disparó un jonrón de tres carreras, terminó con cuatro impulsadas y tres anotadas.
- Eduardo Escobar aportó otro bambinazo de tres rayitas, consolidando su rol de bate de poder experimentado.
- Leobaldo Cabrera añadió tres remolques para completar una noche de terror para el pitcheo turco.
En total, Tigres ligó 18 hits, fabricó carreras en varios episodios y aprovechó al máximo los cuatro errores defensivos de Magallanes, que se tradujeron en innings extendidos y más turnos de daño para la parte gruesa del lineup aragüeño.
En contraste, el trabajo de Jean Pinto (2–2) fue casi quirúrgico: 5.2 innings sin carreras limpias, apenas tres hits permitidos, tres boletos y la sensación de que el juego estuvo bajo su control mientras estuvo en la lomita. Con una efectividad que ronda 2.28, se consolida como uno de los brazos más fiables de la rotación.
El impacto en la tabla es directo:
- Tigres se mantienen firmes en el segundo lugar, con algo como 18–13, pegados a la espalda de Águilas.
- Magallanes, en cambio, cae a 12–20 y se convierte en el primer equipo con 20 derrotas en la campaña, comprometiendo seriamente sus opciones incluso de entrar por comodín.
La palabra “crisis” ya no es exageración: el equipo combina fallas defensivas, un pitcheo abridor irregular y una ofensiva que reacciona tarde o cuando el daño es casi irreparable.
Así queda el tablero tras el domingo
La noche del 23 de noviembre dejó una fotografía bien definida:
- Águilas se afianzan como líderes con un discurso claro: rotación estable, bullpen funcional y un lineup que responde en distintas manos.
- Tigres se mantienen como el perseguidor más serio, con una ofensiva profunda y abridores en buen momento.
- En la zona media, Cardenales, Bravos, Leones, Caribes y unos Tiburones al alza se reparten golpes en una pelea cerrada donde cada serie directa pesa como oro.
- Magallanes, de momento, mira todo eso desde el fondo, obligado a reaccionar pronto si quiere que la temporada 2025-26 no se le escape antes de tiempo.
Más que una jornada más, el domingo pareció un adelanto de lo que será la recta final: remontadas, barridas y un margen de error cada vez más pequeño para todos.