Un relevo corto que marca la diferencia
El bullpen de Bravos de Margarita tiene un rostro muy claro en los innings finales: el de José Quijada. El zurdo grandeliga, con experiencia reciente en MLB, se ha ido convirtiendo en uno de los brazos más intimidantes de la LVBP 2025-26, a punta de ponches y rectas que todavía viajan con “velocidad meteórica”.
Quijada no necesita muchos bateadores para dejar su huella en un juego. En uno de sus trabajos más recientes ante Magallanes, entró a lanzar en situación de presión, se apuntó un hold clave y enfrentó a dos bateadores… para ponchar a los dos. Justo ese es el rol que ha abrazado: preparar el camino para el cerrador Claudio Custodio, ya sea en el octavo o en el noveno episodio, según lo pida el libreto del mánager.
Sus números hablan el mismo idioma: 9 ponches en 7 innings repartidos en 8 apariciones. Para un relevista de alta presión, esa tasa de ponches por entrada es oro puro. A Bravos le permite acortar los juegos: si llega ganando al tramo final, sabe que puede mezclar a Quijada y Custodio para bajarle la santamaría al rival.
De la lesión al dominio invernal
El contexto hace que su rendimiento tenga más peso. Quijada viene de un 2025 movido con los Angels, alternando entre MLB y Ligas Menores, todavía en ruta de consolidar su salud tras problemas en el codo en años recientes. La asignación a Bravos el 1.º de noviembre le abrió una ventana ideal: competir al máximo nivel invernal, demostrar que está sano y, de paso, mejorar su vitrina ante posibles ofertas de MLB o Japón.
Mientras la LVBP lo muestra como uno de los relevistas más dominantes del torneo, los reportes paralelos apuntan a que estudia escenarios para 2026: seguir en Estados Unidos o probar suerte en el beisbol asiático.
Lo que significa Quijada para Bravos
Para la organización margariteña, Quijada es mucho más que un nombre con etiqueta de Grandes Ligas. Es la pieza de experiencia que estabiliza el bullpen en juegos cerrados, un zurdo capaz de dominar a ambos lados del plato y que entiende que su trabajo es simple pero decisivo: sacar tres outs duros y dejarle el resto a Custodio.
Si mantiene su ritmo de ponches y salud, Bravos tendrá un argumento muy sólido en el tramo final de la ronda regular: un cerrojo de mano zurda que puede cambiar la narrativa de cualquier juego apretado… y, de paso, relanzar la carrera de un brazo que ya sabe lo que es sacar outs en el mejor beisbol del mundo.
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