El 19 de noviembre en Puerto La Cruz no fue solo otra paliza de Caribes sobre Magallanes ni otro capítulo del ascenso de la Tribu al liderato. Fue, sobre todo, una noche de apellido pesado. En el mismo juego, los hermanos Omar Alfonzo (Caribes) y Eliézer Alfonzo Jr. (Magallanes) se volaron la cerca en bandos opuestos, repitiendo una hazaña que la propia LVBP tuvo que ir a buscar en los archivos: apenas la segunda vez que dos hermanos conectan jonrón como rivales en un mismo encuentro en el beisbol profesional venezolano.
Primero la desapareció Omar por los orientales; más tarde, en el séptimo inning, Eliézer Jr. respondió por la Nave. Dos swings, dos uniformes distintos, el mismo árbol genealógico: el de Eliézer “El Matatán” Alfonzo, uno de los jonroneros más temidos que ha pasado por esta liga. Ese detalle convierte una simple curiosidad estadística en un capítulo familiar que difícilmente se borre de la memoria reciente de la LVBP.
Una dinastía a punta de vuelacercas
El contexto le da todavía más sabor al logro. El padre, “El Matatán”, construyó su nombre a fuerza de batazos largos, temporadas de poder y una relación casi natural con la cerca en varios parques del país. Que ahora sus dos hijos comiencen a escribir su propia historia con el mismo recurso —el jonrón— habla de algo más que genética: hay formación, hay legado y hay presión bien manejada.
Eliézer Jr. ya venía haciendo ruido con Magallanes en días previos, con hits y jonrones en momentos de apremio, metiéndose poco a poco en el radar de una fanaticada que no regala aplausos. Omar, por su parte, vive su primera campaña con Caribes, con todo el simbolismo que implica debutar en una organización que pelea arriba y, aun así, ganarse un turno grande para desaparecer la bola. Que ambos coincidan en el mismo boxscore, cada uno con su vuelacerca, no estaba en el libreto… pero la pelota caribeña se especializa en estas historias.
Hermanos y rivales: rareza en la historia de la LVBP
El dato que aportan LVBP y los historiadores es el que redondea el cuadro: los Alfonzo se convierten en apenas la segunda pareja de hermanos en lograr jonrones como rivales en el mismo juego, siguiendo los pasos de Edgar (Leones) y Edgardo Alfonzo (Magallanes). Es decir, estamos hablando de un club pequeñísimo dentro de más de siete décadas de pelota profesional en Venezuela.
No es solo que dos peloteros emparentados se enfrenten; eso ha pasado muchas veces. Lo extraordinario es que ambos conecten cuadrangular en la misma noche, en un duelo directo, siendo protagonistas ofensivos de clubes con aspiraciones reales de clasificación. Caribes necesitaba consolidar su liderato; Magallanes, mandar señales de vida. En medio de esa tensión competitiva, los hermanos se dieron el lujo de dejar su marca personal en el scoreboard.
Lo que viene para los Alfonzo
Más allá de la anécdota, la historia se proyecta hacia adelante. Caribes y Magallanes los necesitan, no por el apellido, sino por lo que pueden aportar detrás del plato y en la alineación. Uno como pieza joven en un equipo que sueña con la punta y la postemporada; el otro tratando de convertirse en factor estable en una Nave que busca identidad en medio de una temporada llena de altibajos.
Si el beisbol venezolano se nutre de sus leyendas, noches como la del 19 de noviembre recuerdan que también vive de sus continuaciones. Los Alfonzo ya demostraron que el poder se hereda; ahora les toca sostenerlo en el calendario y, quién quita, volver a coincidir con jonrones en una serie de enero. Al final, esas son las historias que mantienen a la LVBP tan viva como el apellido que ayer sonó dos veces, pero en dos dogouts distintos.