La jornada dominical de la LVBP dejó de todo un poco: guerra de batazos en Barquisimeto, una noche tensa en Maracay marcada por expulsiones y lesión de figura MLB, y un triunfo de oficio de Leones en Guatamare para frenar al líder. Como telón de fondo, la lluvia en San Cristóbal le puso pausa al esperado regreso de la liga al Táchira y obligó a sacar la calculadora en la oficina de calendario.
Fue una fecha de esas que mueven la tabla, pero sobre todo la narrativa: Cardenales se aferra al grupo del medio, Tigres sigue recortando espacio con Bravos, Caracas se niega a que lo saquen de la conversación y Águilas paga caro un pitcheo que no pudo aguantar la metralla larense.
Cardenales gana una guerra de batazos y celebra los 500 hits de Ildemaro
En Barquisimeto no hubo domingo de paz, sino batazos por todos los rincones. Cardenales vino de atrás para ganarle 13–10 a Águilas en un juego que tuvo de todo: remontada, Grand Slam, lluvias de imparables y un hito histórico para Ildemaro Vargas.
Zulia llegó a estar arriba por cinco carreras tras atacar en el tercero y cuarto inning, aprovechando un pitcheo local que no encontraba el comando. Pero el choque cambió de tono en la baja del quinto: rally de siete anotaciones, coronado por el Grand Slam de Luisángel Acuña, su segundo con bases llenas en esta zafra, y un jonrón de tres carreras de Danry Vásquez. En un abrir y cerrar de ojos, el 5–0 rapaz se convirtió en 7–5 para Lara.
Águilas, fiel a su libreto ofensivo de la temporada, no se dio por vencido: regresó en el séptimo con un paquete de cinco rayitas para igualar 9–9, aprovechando que casi toda la alineación estaba produciendo (siete de los nueve titulares con al menos dos hits). Pero en este juego la última palabra la tenía el capitán de casa.
En el octavo, con el juego empatado, Ildemaro Vargas volvió a tomar turno con el Antonio Herrera Gutiérrez de pie. Ya había llegado a 500 hits de por vida en la LVBP durante la jornada, entrando en un club selecto de bateadores históricos. Esta vez soltó un doble que rompió el empate e inició un racimo de cuatro carreras para sellar el 13–10. La línea final: tres imparables, doble decisivo y la sensación de que el infielder se está consolidando como uno de los rostros de la franquicia en el siglo XXI.
Con la victoria, Cardenales cierra la semana con récord 4–2, se coloca en 22–22 y se asienta en ese pelotón del medio que está a un par de juegos de la parte alta. Águilas, pese a la producción ofensiva, se vuelve a ir con la sensación incómoda de que el bate hace el trabajo, pero el pitcheo no siempre responde.
Tigres golpea temprano y La Guaira se va preocupada de Maracay
En Maracay, la historia fue mucho más áspera para Tiburones de La Guaira. Tigres pegó primero, fuerte y temprano: cinco carreras en el primer inning, vuelta completa al lineup y el abridor litoralense explotado antes de asentarse. La pizarra final 7–5 refleja un juego que se apretó, pero que siempre tuvo el ritmo marcado por los bengalíes.
La ofensiva aragüeña repartió palo con una línea de 17 hits, encabezada por Lorenzo Cedrola, quien se fue de 5–3 con triple, dos empujadas y una anotada, bien acompañado por un “Cafecito” Martínez y un Alberth Martínez también productivos. El plan fue claro: atacar desde el inicio y obligar a Tiburones a remar contra la corriente.
Del lado litoralense, el juego dejó dos noticias que trascienden el marcador. En el tercer inning, Ronald Acuña Jr. fue expulsado por protestar un strike, y con él también se fue a las duchas el mánager Marcos Davalillo. Más allá del episodio puntual, la salida temprana de su principal figura ofensiva condicionó el resto del encuentro.
Y cuando parecía que lo peor ya había pasado, llegó el noveno inning: Maikel García, que había tenido una buena jornada con el madero, se embasa, roba segunda y, en la jugada, siente una molestia en la pierna derecha que lo obliga a abandonar el compromiso. En el terreno quedaba la imagen de uno de los peloteros más importantes de los Royals de Kansas City saliendo tocado; en las oficinas, la preocupación se extendía de La Guaira al medio oeste de Estados Unidos.
El bullpen de Tigres, con Andrés Sotillet y Ronnie Williams, hizo el resto: apagó los intentos de reacción salada y aseguró la victoria número 23 de Aragua, que se mantiene a solo dos juegos del liderato que ostenta Bravos. Tiburones, en cambio, encadena otra derrota y se hunde un poco más en la parte baja, ahora con interrogantes serias sobre la salud de su campocorto estrella.
Caracas le baja la velocidad a Bravos con pitcheo y ejecución
En Guatamare, el reto para Leones del Caracas era mayúsculo: visitar al líder, Bravos de Margarita, que venía con seis victorias al hilo y un ambiente de fiesta en Nueva Esparta. La respuesta melenuda fue una muestra de “pelota completa”: buen abridor, relevo dominante, ejecución táctica y aprovechar errores del rival. Resultado: triunfo 5–2 y racha cortada.
Wilmer Font volvió a mostrar su versión de abridor grande: 5.0 entradas, dos carreras limpias, seis ponches y tres boletos, suficiente para mantener a raya a una ofensiva que venía encendida. Luego apareció la figura silenciosa de la tarde: Carlos Romero, que se calzó la capa de héroe con 3.0 innings perfectos de relevo, sin hits ni boletos. Cerró la faena Yoimer Camacho, quien se apuntó su primer salvado desde 2019 y apenas el tercero de su carrera en la liga, detalle que subraya el carácter especial del juego para él.
En el plano ofensivo, Caracas sumó 11 hits contra solo 4 de Bravos, con Yonathan Daza como protagonista discreto pero clave: sencillos, carreras producidas y un squeeze play en el séptimo inning que puso el juego 4–2, jugada de pizarra que pesó más que cualquier jonrón. La quinta carrera llegó en el noveno por la vía del error y un wild pitch, reflejo de un Bravos algo desgastado tras una semana exigente.
Bravos sigue al comando de la tabla con 25–19, pero siente el aliento de Tigres más cerca. Leones, ahora con 19–23, evita despegarse demasiado del pelotón y mantiene viva la discusión de que, si encadena una buena semana, todavía puede colarse en la pelea directa por la clasificación.
Tabla apretada, lluvia en Táchira y una semana que promete
El domingo cerró con tres juegos completos y una historia incompleta: el Magallanes–Caribes de la Serie Táchira en San Cristóbal no se pudo jugar. La lluvia arruinó el regreso de la LVBP al Metropolitano, primero con retrasos y luego con suspensión definitiva al no contar con alumbrado adecuado para mover el duelo a la noche. El juego queda pospuesto y ahora hay que encontrarle hueco en un calendario ya cargado.
En la tabla, más allá del liderato de Bravos, lo que salta a la vista es lo apretado del grupo del 2.º al 6.º lugar: Tigres, Caribes, Águilas y Cardenales separados apenas por un suspiro, Magallanes intentando engancharse, Leones y Tiburones tratando de que no se les vaya el tren.
La jornada del 07 de diciembre deja una foto clara: la liga entra en un tramo donde cada juego tiene sabor a octubre adelantado, donde un Grand Slam, una lesión o un squeeze bien ejecutado pueden pesar tanto como una serie completa. Y mientras la lluvia decide cuándo se juega en Táchira, el resto del circuito ya está metido de lleno en la carrera por llegar vivo a enero.